Pez besucón (Helostoma temminckii): el gurami grande que da besos

dos peces besucones rosados enfrentados boca con boca en un acuario plantado, empujándose el uno contra el otro con los labios juntos, agua cristalina

Lo compras del tamaño de una moneda, rosado y tranquilo, y en la tienda parece el pez perfecto para el acuario de casa. Nadie te cuenta que dentro de ese cuerpecito hay un pez que puede llegar a medir un palmo largo.

Y luego está lo otro, lo que le da fama: dos ejemplares que se enfrentan boca con boca, empujándose como si se besaran. Todo el mundo lo ve y sonríe pensando que es cariño. La realidad es bastante menos romántica.

Aquí tienes la ficha honesta del besucón: de dónde viene, por qué se «besa», qué hace con esos labios tan raros, cuánto crece de verdad y qué acuario necesita para no acabar convertido en un problema.

Índice

¿Qué es el pez besucón y de dónde viene?

El pez besucón (Helostoma temminckii) es un pez de laberinto emparentado con los guramis y los bettas, la única especie de su género. Se le conoce también como gurami besucón o, en inglés, kissing gourami. Es el único pez que usa la boca de la forma tan llamativa que le ha dado nombre.

Viene del sudeste asiático: Tailandia, Camboya, la península malaya, Sumatra, Borneo y Java. Habita aguas cálidas, lentas y algo turbias, con mucha vegetación y fondo blando, donde el agua se calienta y baja de oxígeno con facilidad. Ese origen explica casi todo lo que necesita en casa.

un pez besucón verde plateado nadando en un acuario tropical de aguas cálidas y lentas con mucha vegetación y fondo blando del sudeste asiático

Ficha rápida del pez besucón: nombre científico Helostoma temminckii · tamaño adulto 20-30 cm (15-18 cm frecuente en acuario) · acuario mínimo 150-200 litros · temperatura 24-28 °C · pH neutro, en torno a 7 · dureza media (8-12 °dGH) · temperamento semiagresivo y dominante · dieta omnívora con mucho vegetal · dificultad media, no apto para principiantes con pecera pequeña.

Color y aspecto

En el comercio verás sobre todo dos formas de color. La más famosa es la rosada o color carne, una variedad de criadero muy pálida que deja ver hasta sus órganos por transparencia. En la naturaleza domina la forma verde plateada, más discreta, con el cuerpo alto y comprimido de lado.

un pez besucón rosado color carne de cuerpo pálido nadando despacio en un acuario limpio y bien plantado

Es un pez de silueta ovalada y aplanada, con aletas amplias y un porte pausado. Lo que de verdad llama la atención al mirarlo de cerca son esos labios gruesos y prominentes, siempre en primer plano, como puestos ahí a propósito. No es un pez de colores explosivos: su gracia está en la forma y en el comportamiento.

Un pez que respira aire de la superficie

El besucón es un pez laberíntico, igual que su primo el betta. Además de las branquias, tiene un órgano llamado laberinto que le permite tomar aire directamente de la superficie y aprovechar su oxígeno. Por eso lo verás subir cada poco a dar una bocanada: es normal y sano, no una señal de alarma.

un pez besucón subiendo despacio a la superficie de un acuario plantado para tomar una bocanada de aire

Esta capacidad es su gran seguro de vida. En las charcas y arrozales de donde procede, el agua se estanca y se queda sin oxígeno, y respirar aire atmosférico le permite aguantar donde otros peces morirían. En el acuario significa una cosa práctica: nunca le tapes del todo la superficie, ni con una tapa hermética ni con una capa cerrada de plantas flotantes.

El famoso «beso»: un duelo, no una caricia

Vamos con el mito, porque es la razón por la que la mayoría de la gente conoce a este pez. Cuando dos besucones se colocan frente a frente, juntan la boca y empujan con fuerza el uno contra el otro, la imagen es tan tierna que parece un beso de enamorados. No lo es.

Ese «beso» es en realidad un enfrentamiento de dominancia. Es un duelo ritualizado entre dos ejemplares que se disputan territorio, comida o jerarquía. En lugar de morderse y hacerse daño de verdad, miden su fuerza empujándose boca contra boca hasta que uno cede. El que aguanta más, gana. El que se retira, pierde el rango.

Es un comportamiento clásico de guramis: una exhibición de amenaza que sustituye a la pelea abierta. Suele darse entre iguales, sobre todo entre machos, y puede ser tan insistente que a alguno se le irriten o dañen los labios de tanto empujar. Verlo de vez en cuando entra dentro de lo normal; verlo sin parar es señal de que el acuario se les queda pequeño o hay demasiada tensión.

Así que quítate la idea del «beso de amor». Cuando dos besucones se besan, no se están queriendo: se están midiendo. Es competencia pura, disfrazada de la escena más romántica del acuario.

Labios de raspador: la boca más curiosa del acuario

Esos labios carnosos no están solo para pelear. Son una herramienta de alimentación extraordinaria. El besucón puede evertir la boca, es decir, sacarla y desplegarla hacia fuera, y sus labios están cubiertos por cientos de dientecillos finísimos, dispuestos en hileras como una lija muy suave.

Con esa boca convertida en rasqueta, el pez raspa el biofilm y las algas pegadas a las superficies: cristales, piedras, troncos, hojas de las plantas. Va limando esa fina capa de microorganismos, algas y detritus que se acumula por todas partes en un acuario. Es su forma natural de pastar, y lo hace durante buena parte del día.

un pez besucón pastando sobre una piedra y un tronco cubiertos de algas verdes en un acuario plantado

Dato clave: el besucón raspa algas, pero no es un limpiador milagroso. Un ejemplar de 25 cm ensucia mucho más de lo que «limpia». Tenerlo por el control de algas es un error; disfrútalo por su comportamiento y ponle a otros comeplantas de verdad si buscas control biológico del alga.

Hay un detalle menos amable de esa boca raspadora. En la naturaleza, y a veces en el acuario, el besucón puede raspar la mucosa y el limo de peces de cuerpo plano y lento, como discos o escalares grandes, para alimentarse de esa capa protectora. No lo hace por maldad, sino por instinto de pastoreo, pero deja al otro pez estresado y expuesto a infecciones. Es algo a tener muy en cuenta al elegir compañeros.

El tamaño real: por qué no es un pez para pecera pequeña

Aquí está el error clásico con esta especie. En la tienda el besucón es un pececito de cinco o seis centímetros, rosado y manso, y parece perfecto para un acuario modesto. Lo que casi nadie te dice es cuánto crece.

Error común: comprar un besucón «para el nano acuario» porque es pequeño y barato. En unos meses ya no cabe, empuja a sus compañeros y ensucia el agua. No es un pez de acuario pequeño: crece mucho, come mucho y manda mucho.

Cuánto crece de verdad

El besucón es un gurami grande. En la naturaleza alcanza los 30 centímetros, y aunque en cautividad suele quedarse en 15 a 18 centímetros por el espacio, la comida y la genética, sigue siendo un pez considerable. Un ejemplar adulto es un animal robusto que llena el acuario con su presencia y necesita sitio para nadar de lado a lado.

Ese cambio de tamaño es la fuente de la mayoría de disgustos. El pez que compraste de juguete se convierte en un pez de un palmo que ya no cabe en la comunidad delicada donde lo metiste, empuja a los demás y contamina el agua a base de comer y defecar. Planifica siempre para el adulto, nunca para el bebé de la tienda.

un pez besucón adulto grande y robusto de casi un palmo llenando con su presencia un acuario amplio de agua cristalina

El acuario que necesita

Por todo lo anterior, el besucón pide volumen de verdad. Para una pareja, parte de 150 a 200 litros como mínimo, y más si quieres tener un grupo o combinarlo con otros peces medianos. La forma alargada del acuario, con buen frente para nadar, le viene mejor que un cubo alto y estrecho.

Dentro, agradece plantas resistentes, troncos y alguna piedra donde raspar y refugiarse. Ojo con la vegetación: como es un pastador, puede mordisquear y estropear las plantas de hoja blanda. Apuesta por especies duras como anubias, helecho de Java o musgos sobre madera, que aguantan mejor su boca de lija.

un acuario grande decorado con plantas resistentes como anubias y helecho de Java, troncos y musgo sobre madera, con un pez besucón entre ellas

Agua, temperatura y filtración

En cuanto a parámetros, el besucón es flexible pero no invulnerable. Se encuentra a gusto con agua neutra, en torno a pH 7, una dureza media y una temperatura de 24 a 28 grados, siempre con calentador, porque es un pez tropical. Nada de rangos extremos: la estabilidad le importa más que un número exacto.

Como come mucho y es grande, ensucia mucho. Necesita una filtración potente y bien dimensionada, con buen componente biológico para procesar toda esa carga de residuos, y cambios de agua regulares para mantener a raya el amoniaco y los nitratos. Un besucón en un filtro flojo acaba nadando en su propia suciedad.

un acuario grande y muy limpio de agua cristalina con un filtro potente y un pez besucón nadando tranquilo

Eso sí, recuerda su lado laberíntico: aunque necesita filtro fuerte, prefiere una corriente superficial suave. Dirige la salida hacia el cristal o usa una boca de flauta para calmar el flujo. Un chorro violento en la superficie lo estresa y le complica subir a respirar con tranquilidad.

Alimentación: un omnívoro con mucho de herbívoro

El besucón es omnívoro, y ahí hay un matiz importante que se cuenta mal a menudo. Sí acepta proteína animal, pero en libertad tira mucho hacia lo vegetal y el plancton. Sus branquias tienen finos filtros branquiales que le permiten filtrar plancton y partículas del agua, y pasa el día raspando algas y biofilm de todas las superficies.

un pez besucón comiendo rodajas de calabacín y hojas de espinaca escaldada en el fondo de un acuario plantado

En casa, la dieta ideal combina las dos cosas. Dale una base de escamas o pellets de calidad, preferiblemente con buen aporte vegetal o de espirulina, y complétala con verdura y algún aporte animal. Esa variedad lo mantiene sano, activo y con buen color.

Estas son opciones que le van de maravilla:

  • Verduras escaldadas: calabacín, espinaca, guisante pelado o pepino, un par de minutos en agua caliente para ablandarlos.
  • Alimento seco con vegetal: pellets o escamas de espirulina y algas como base diaria.
  • Algas del propio acuario: las raspa solo de cristales, piedras y troncos como pasto natural.
  • Aporte animal ocasional: larva roja, artemia o dafnia, viva o congelada, como complemento y no como base.

Da solo lo que coma en un par de minutos para no ensuciar de más ni engordarlo. Y no lo trates como a un carnívoro puro: si abusas de la proteína y olvidas el vegetal, pierdes salud y color en un pez que está hecho para pastar.

Carácter y compañeros de acuario

El besucón es semiagresivo y dominante. No es un asesino, pero tampoco el vecino tranquilo que aparenta. Con esos empujones de «beso» y su tamaño, tiende a imponerse en el acuario, disputar territorio y molestar a peces más lentos o pacíficos. Su presencia se nota, y no siempre para bien.

La clave está en elegir compañeros medianos y robustos, que aguanten su carácter sin salir corriendo. Funcionan otros peces de tamaño y temperamento parecidos, capaces de mantener su sitio. Lo que no funciona es meterlo en un comunitario delicado lleno de peces pequeños, tímidos o de nado muy lento.

Ten presente dos riesgos concretos. Con peces muy pequeños siempre existe la posibilidad de que acaben acosados o intimidados por un pez tan grande. Y con peces de cuerpo plano, como discos o escalares, está el problema ya mencionado: el besucón puede intentar rasparles el limo del costado, algo que hay que vigilar de cerca y cortar si aparece.

La variedad «globo» y cuánto vive

En algunas tiendas encontrarás una versión distinta: el llamado besucón enano o globo, de cuerpo corto, redondo y abultado. No es una especie ni una subespecie natural, sino una forma deformada por la cría selectiva, igual que ocurre con los goldfish globo o los bettas de cola exagerada.

un pez besucón variedad globo de cuerpo corto, redondo y abultado nadando en un acuario limpio y plantado

Ese cuerpo comprimido tiene un precio. Al acortar y redondear la silueta, se apretujan los órganos internos, lo que puede traer problemas de natación, de vejiga natatoria y una vida más corta. Es una cuestión de gusto personal, pero conviene saber que ese aspecto «tierno» es una alteración, no una variedad más sana.

En cuanto a longevidad, el besucón bien cuidado vive varios años, con facilidad cinco o más si le das el espacio, el agua limpia y la dieta variada que pide. No es un pez de usar y tirar: es un compromiso a medio plazo con un animal grande que va a crecer y a mandar en tu acuario.

El besucón es, en el fondo, un pez fascinante y muy malentendido. No da besos de amor, sino duelos de fuerza; no es un limpiador milagroso, sino un pastador que ensucia; y no es pequeño, aunque lo compres pequeño. Si entiendes eso y le das el acuario que merece, tendrás un gurami con un comportamiento único que no vas a ver en ningún otro pez.

Si te quedas con una sola idea, que sea esta: piensa siempre en el adulto. Un besucón de 25 centímetros, dominante y comilón, no cabe en la pecera de la ilusión inicial. Dale espacio y respeto a su carácter, y este pez raro y curioso te dará años de acuario interesante.

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